Su construcción está basada en una Jeep Grand Cherokee ZJ de 1993 que fue restaurada y actualizada manteniendo el potente motor V8 de 5.2L de serie.

Las únicas mejoras aplicadas al V8 de origen son un sistema de admisión y un sistema de escape que mejoran ligeramente su desempeño. Para mejorar sus aptitudes offroad, instalaron un sistema de suspensión de 2 pulgadas de altura que además desplaza un poco los ejes de su posición original para lograr un incremento en distancia entre ejes y además mejora los ángulos de ataque y salida.

Las transmisiones utilizadas son Dana 44 y estas mueves llantas BFGoodrich Mud Terrain KM2 de 33 pulgadas de diámetro. Los rines son unos 18 pulgadas con un diseño que evoca los originales usados en los 90s.

Rematando el diseño exterior hay unas extensiones de guardafangos para cubrir las llantas de mayor diámetro y una persiana con un aire más moderno. En el techo se utilizaron las barras originales de la época y aunque difícil de ver en las imágenes, los laterales tienen una simulación de veta de madera en su pintura para rendir tributo a las Jeep Grand Wagoneer que venían con madera en los costados.  



Créditos imágenes – FOURWHEELER