El pasado 2 de Julio se dieron cita en Fundación - Magdalena, un grupo de amantes del todo
terreno para disfrutar de la 3ra Trocha por los Jardines de Fundación; un recorrido de 112
kilómetros organizado por entusiastas locales. Las fuertes lluvias que han caído durante este año
dejaron los caminos llenos de agua y barro, condiciones ideales para poner a prueba los vehículos
4x4 mejor equipados.

Desde Barranquilla, salimos en la madrugada un grupo de tres camionetas todo terreno hacia el
Coliseo de Ferias de Fundación; el punto de encuentro del evento y donde nos reunimos con
trocheros de Santa Marta y algunos locales.

Alrededor de las 9 de la mañana arrancamos en una caravana de ocho vehículos 4x4 hacia la
población de Caraballo, el camino empezaba como cualquier camino rural sin complicaciones,
pero a los pocos kilómetros tomamos un desvío donde la trocha se volvía mas angosta y el terreno
más fangoso. Pronto nos vimos sorteando largos caminos embarrados con trillas muy profundas, y
aquí empezaron a quedarse los primeros vehículos. Poco a poco con la ayuda de los vehículos más
preparados fuimos avanzando la marcha, pero uno de los vehículos; el Suzuki LJ80 que lideraba la
caravana empezó a presentar problemas. Algo pasaba con su carburador y el motor quedaba
acelerado a fondo, era imposible seguir así.

 

 

Con el compañerismo que caracteriza a los apasionados del 4x4, nos pusimos manos a la obra;
sacamos herramientas y en medio del monte empezamos una reparación. Desmontamos el
carburador problemático y encontramos una arandela atrancada en el mecanismo de aceleración,
al parecer un mecánico incauto la había dejado caer en un reciente servicio y con la vibración de la
trocha había generado el daño. En el clima tropical del Magdalena medio, cualquier esfuerzo
puede ser extenuante, así que después de resolver el impase tomamos una merienda para seguir
el camino.

El camino hasta Caraballo nos llevó a recorrer suntuosas fincas y acogedores paisajes durante
horas, de sabanas bajas pasamos a pequeños cerros con un terreno más inclinado, quebrado y
técnico. En estas condiciones toca guiar los vehículos con cuidado, una mala conducción puede
llegar a quedar en una cuneta, atrancado en el terreno o en el peor de los casos volteado. Nuestro
grupo pudo sortear los obstáculos sin problema, pero poco a poco iba cayendo la tarde todavía
estábamos lejos de terminar nuestra travesía.

El camino nos llevaba nuevamente a los bajos llenos de barro y ahora teníamos que atravesar el
Rio Caraballo, que aunque no tenía más 20 cm de profundidad, su empinada salida llena de barro
complicaba el paso de los camperos. Hora de usar el equipo de recate; con winches instalados en
las camionetas fuimos pasando uno a uno y continuamos el camino. Las miradas de los trocheros
se hacían cada vez más débiles del cansancio, las largas horas al volante, el calor tropical y el
trabajo para pasar el último obstáculo nos tenían agotados.

Decidimos entonces seguir el camino hasta la siguiente población de la ruta, una pequeña
población llamada El Paraíso. Allí, para nuestra sorpresa, había una camioneta de la organización
esperándonos con un suculento Arroz con Pollo que nos devoramos con gusto.

El Paraíso fue nuestro punto de escape, el agotamiento físico no nos dejó seguir la ruta, decidimos
abandonar por la carretera negra; en grupo como habíamos empezado. En otra ocasión
tendremos que regresar y enfrentarnos a la prueba no superada.